OposiciónPermanente/Guanarteme.- De la página de CCOO-Prisiones, territorios, extraigo esta doble noticia por su interés y reflexión.
HOY DIGITAL – EFE.- Los centros penitenciarios extremeños cuentan con presos con discapacidad intelectual que cumplen condena al no haber sido detectada antes de ingresar, según manifestó ayer la responsable de Calidad de Feaps Extremadura, Atocha Mena, quien ha instado a las autoridades a buscar alternativas.
Las alteraciones de los discapacitados son detectadas en el interior de las cárceles y es necesario que cumplan su proceso de rehabilitación en centros adaptados para ellos, según Mena.
La miembro de la Federación de Asociaciones en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual de Extremadura (Feaps) hizo estas declaraciones durante una jornada sobre personas con discapacidad intelectual con conductas delictivas o en prisiones, celebrada ayer en Mérida.
Las charlas consistieron en unas jornadas de reflexión interna para 80 directivos y profesionales de esta federación que han debatido sobre cómo sensibilizar e implicar a la población y las autoridades sobre la población con discapacidad intelectual reclusa y ex reclusa. En ellas participaron ponentes que intervienen en prisiones y fuera de ellas con estos discapacitados.
CENTROS ADAPTADOS
El trabajador del Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Foncalent (Alicante) Juan Luis Quevedo subrayó la necesidad de ingresar a los discapacitados intelectuales en centros adaptados a sus características, al igual que los toxicómanos, que tienen la posibilidad de cumplir su rehabilitación en centros de deshabituación.
Mena explicó que las personas con discapacidad intelectual que cumplen condena en las prisiones de Badajoz y Cáceres reciben el asesoramiento de un educador y se les ofrece apoyo y atención con programas de habilidades. Además, Feaps dispone de un convenio con la Fundación Tutelar de Extremadura para agilizar los procedimientos judiciales.
LA PRISIÓN DEL SINSENTIDO
EL PERIODICO – EXTREMADURA (ISABEL R. MOLANO).- Aunque parezca inverosímil existen en toda la red penitenciaria del panorama nacional y regional, personas con discapacidad intelectual recluIdas en cárceles, a punto de ingresar o las que continuarían con su vida una vez abandonado el centro penitenciario por delitos en su mayoría contra el patrimonio, pero también contra la salud pública o la seguridad. Pero ¿cómo se interviene en estos casos o qué metodología aplicar? ¿Qué experiencias hay que aprender? Estas y todas las preguntas sobre el asunto son las que se trataron de responder ayer en la jornadas de reflexión sobre las personas con discapacidad intelectual que cumplen medidas penales, celebrada en Mérida.
Los encargados en nuestra región de de desarrollar este trabajo son los asociados a Feaps, la Federación de Asociaciones en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual de Extremadura, o lo que es lo mismo, 28 entidades repartidas en las dos provincias que trabajan en el Programa de Actividades Rehabilitadoras para Personas Reclusas y Exreclusas con discapacidad intelectual desde el 2001, y que avanzan en el camino hacia la prevención y la reinserción de este colectivo afectado por el régimen penal penitenciario.
En la comunidad autónoma no son muchas las personas con discapacidad intelectual que hayan delinquido pero, aunque solo fuera una persona, lo que pretende con esfuerzo la federación, es que esta no debe ir allí donde no tiene que estar: la cárcel. Pero la realidad está alejada de las ilusiones, pues desde el 2001 en la región han pasado por prisión una veintena de discapacitados intelectuales y en la actualidad hay catorce presos, uno de ellos con condenas de hasta siete años por robos o hurtos.
En las prisiones extremeñas cada preso discapacitado, tiene un programa carcelario adaptado a su medida que trabaja las habilidades instrumentales básicas, sociales o la orientación laboral a la hora de abandonar la prisión ya que los reclusos de esta categoría reúnen condiciones idóneas para readaptarse tras cumplir con su condena. El objetivo, en todo caso, es evitar la comisión de delito y el ingreso en el centro penitenciario.
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